Seguramente hayas escuchado esta frase alguna vez y seguramente justificando una situación en la que "la vida es así" quizás también en un contexto de alta competencia o alta demanda. Sin duda sé lo que es competir y lo que supone. Pero también sé que no todo vale para justificar el fin; no todo medio vale. Hay que competir y competir bien. Por tanto, era inevitable para mí que cada vez que escuchaba esta expresión me surgiera un espíritu combativo casi automático en forma de una vaga idea, en forma de una frase algo parecida a: "si, pero podemos mejorarlo". Esta idea me repiquetea y retumba en la cabeza incluso hoy. Por ello, con tal de explicarme a mí primero y luego a todos vosotros queridos lectores he decidido hacer este artículo.
La vida nerviosa
Aviso de que voy a entrar, al menos con un pie, en terrenos pantanosos porque no son los de mi dominio de conocimiento; pero me atrevería a apuntar que el origen de esta expresión está enraizada en el trabajo de reflexión y análisis del individuo en las grandes urbes del sociólogo Alemán Georg Simmel, precursor de la microsociología y que con su artículo "Die Großstädte und das Geistesleben" - Traducido: «Las grandes urbes y la vida del espíritu» (1903) introduce y desarrolla ideas muy fuertes como la "Vida nerviosa" o la "Filosofía del dinero" resultantes de esa interacción y del salto de la vida rural y pausada a la vida llena de estímulos de la gran ciudad. Voy a destacar dos ideas con las que me quedo: la primera es la victoria del medio y de los objetivos frente a la derrota del individuo como algo único, la segunda es la libertad y posibilidades que se puede encontrar gracias a ese esfuerzo colectivo y a esa división del trabajo que sólo se puede encontrar en las grandes ciudades. En definitiva es bueno y es malo, así es la vida. ¿Verdad?
Incluir o expulsar
Pero podemos hacerlo mejor, hay ciudades amables y simpáticas y otras que se empeñan en expulsar a gente por muchos motivos. ¿Qué ciudadanos queremos ser? ¿Cómo queremos hacer nuestra ciudad grande? Existen muchos estudios y análisis de cómo fragmentamos en privilegios y estigmas a la sociedad. El problema que le veo aquí es que estamos añadiendo más competencia de forma virtual y sin sentido; dando menos oportunidades corremos todos el riesgo de centrifugar a la gente fuera de las ciudades sólo porque "así es la vida" y esto va de "ganadores". Y expulsar a la gente de la ciudad es hacer la ciudad más pequeña.
Norma vs. Divergencias
Para mí el "hacerlo mejor" requiere mucha más dedicación y una atención que va más allá de los resultados objetivos. De hecho el "objetivizar" todo nos puede llevar al error de excedernos en la norma y llegará el momento en que no tengamos a nadie brillante, simplemente tendremos buenos performers, buenas llaves inglesas o buenos tornillos, bien hechos y durables. Pero ay! cuando cambie el juego nadie podrá adaptarse. No podremos pedirle a una llave inglesa que sea un destornillador. La competencia ha de ser en dos direcciones: en la excelencia y en la creatividad. Dos direcciones difíciles de copiar y que deberían ser las señas de identidad de las empresas que quieran sostenerse en el tiempo.
Pensar vs. Copiar
Es imposible no caer en la tentación de la automatización y de los contenidos generados por grandes modelos de aprendizaje con capacidad generativa, pero es nuestra única subsistencia como valor de individuo. "Cogito, ergo sum" no puede estar más en vigencia, hay que usar las herramientas si, pero no depender únicamente de ellas. Nuestro proceso mental humano es complejo y rico pero también excepcionalmente fundamental para nuestra evolución, no podemos poner el piloto automático siempre y en todas las situaciones. Si algo me ha enseñado la navegación es que el motor se puede estropear y necesitarás o fondear por tus medios o volver a puerto a vela, más vale tener un plan B y que no esté oxidado.
Take-away
Soy de la idea y con esto concluyo mi artículo de que en el mundo empresarial esto está pasando de forma análoga. Seguramente de una forma intrínseca al proceso de crecimiento. A mi parecer hay un claro paralelismo entre la interacción entre los individuos que conforman el organismo empresarial y con las grandes ciudades. Me explico, conforme las empresas crecen pasan de ese mundo "rural" en la que el individuo tiene una presencia muy notable y participa dando su contribución desde su excepcionalidad a un mundo "urbanita" en la que el individuo para a ser individualizado para adaptarse a la "Vida nerviosa" sumándose a lógicas competitivas centradas en los medios y en los objetivos al corto plazo.
¿Podemos hacerlo mejor? ¿Podemos hacer un crecimiento inclusivo, no únicamente convergente y normativo dejando un hueco a la diferencia que sume? Creo que es posible. Hay que formar equipos como quien forma una banda de Jazz o de Rock, usan la música pero cada uno le da su toque personal y único.
Video:
Hace tiempo que no incluyo un video en un artículo, pero hoy voy a hacer una excepción. Me encanta esta canción por la idea que hay detrás del estribillo, "Nosotros construímos esta ciudad del Rock-n-Roll", es un último mensaje que quiero lanzar. Hay empresas que nacen con un claro espíritu "rockanrollero" que eso no se pierda!
Bibliografía:
"Die Großstädte und das Geistesleben" - https://apuntessobrelaciudad.wordpress.com/2020/05/23/las-grandes-urbes-y-la-vida-del-espiritu-de-georg-simmel/
"Grandes urbes y la vida del espíritu" - https://www.microfilosofia.com/2018/05/grandes-urbes-y-la-vida-del-espiritu.html