...cómo te pilla?
El Q4 es un momento clave y en rojo en el calendario corporativo: Es el punto exacto donde convergen la urgencia por cerrar el año y la visión estratégica para planificar el siguiente/s.
Como Gestores de Proyectos, la tentación natural es volcarnos 100% en los “Projects”, los “Excel”, los “JIRAs”, los “Remedy”..., para cotejar el burn rate del presupuesto restante y el cumplimiento desesperado de los últimos hitos. Pero ojo! Los proyectos no los ejecutan los presupuestos, los ejecutan personas.
Pensemos un segundo en buscar el equilibrio del método y el cuidado al equipo.
1. Visión transición/transformación: Evaluar sin juzgar, ajustar sin drama
Es importante centrarse en lo que la fase de cierre requiere ya que nos ayudará a empezar una nueva iteración habiendo aprendido algo. Se requiere mirada limpia y claridad:
Auditoría de desviación: ¿Qué proyectos se desviaron en tiempo/presupuesto y por qué? Es el momento de identificar cuellos de botella estructurales, NO de buscar culpables.
Liquidación y reasignación: Cierra los presupuestos abiertos e identifica remanentes y considera plantear opciones con proyección al futuro: para herramientas, formación o reorganización para el Q1.
2. El lado humano: Celebrar lo conseguido y retroalimentar con propósito
El cansancio acumulado a final de año es REAL. Llegar al Q1 con un equipo agotado o desmotivado es empezar con desventaja:
Reconocimiento explícito (Look Back): Dedica tiempo a visibilizar los logros, tanto los macro (grandes entregas) como los micro (el esfuerzo diario en momentos de crisis). El impacto de un "gracias por cómo gestionaste X" es enorme.
Feedback de mejora continuo (Feedforward): Para lo que no salió bien, sustituye la crítica por el aprendizaje estratégico. La pregunta no es "¿por qué falló?", sino "¿qué protocolo o herramienta necesitamos para que esto no vuelva a ocurrir en el nuevo ejercicio?".
3. Proyección con ilusión: Construir el mapa
El inicio del nuevo año fiscal no debe sentirse como una cuesta arriba infinita, sino como una oportunidad renovada.
Claridad en la visión: Transmite los nuevos objetivos y presupuestos de forma transparente. El equipo necesita entender hacia dónde va el barco y por qué su rol es fundamental ahí.
Planificación realista de la capacidad: Piensa en la curva de carga, evita el whisful-thinking de que empezaremos al 100%, dimensiona ya que los inicios son fundamentales. Es el momento clave de empezar con el engagement del proyecto y reducir el caos de los primeros días.
El verdadero reto para los gestores de proyectos en el Q4 no es solo cuadrar balances, llegar a tiempo y entregar el último milestone: es conseguir que el equipo transicione de una fase de cierre a una de inicio rumbo al siguiente reto reforzados y habiendo aprendido algo nuevo para seguir superándose
¿Cómo te pilla a ti? ¿Estás intentando llegar a puerto o estas "arranchando" para hacer una nueva singladura?